La Reflexión Logoica
En las sagradas doctrinas de los gnósticos, es donde puede verse mejor el significado del Dragón, de la Serpiente, del Chivo y de todos esos símbolos de los poderes y fuerzas de la Naturaleza y del hombre, que por haberse ahora polarizado con su aspecto negativo, son llamados “del mal”.
Los dragones fueron tenidos, en todo la antigüedad, como símbolos de la eternidad y de la sabiduría. Los hierofantes de Egipto, de Babilonia y de la India, se daban eneralmente, a sí mismos, el nombre de “hijos del Dragón y de la Serpiente”, corroborando así las enseñanzas del Gnosticismo Universal.

El Dragón es el “Divino Daimon” de Sócrates, el famoso “Lucifer” de la Catedral de Notre-Dame de París, el mismísimo “Xolotl-Nahuatl” de los aztecas. El Dragón, Xolotl, es la sombra viviente de Quetzalcoatl (del Logos, del Cristo). Es el portador de la luz, es Tlahuitzcalpantecuhtli, la “Estrella de la mañana”, el símbolo viviente de nuestra “piedra angular”, la “piedra del rincón”, la “piedra filosofal”, en la que está la clave de todos los poderes. Lucifer-Prometeo, el Dragón, tomando a veces el aspecto del Macho Cabrío de Mendéz, simboliza a la potencia sexual.
tinieblas, y tiene potestad absoluta sobre los Cielos, sobre la Tierra y los Infiernos.
El Dragón, Xolotl–Lucifer-Prometeo, no es en modo alguno un agente extraño, fuera de nuestra psiquis. Muy al contrario, es ciertamente “la sombra” de nuestro Ser divino. Es el “entrenador psicológico”, en el gimnasio de la vida práctica. Vano somatén, rebato o alboroto, es el de ciertas cofradías que propagan, por aquí, por allá y acullá, necias infundias difamantes contra el “Chinoupes solar” gnóstico, el «Christo-Agathodaemon”,
la “Serpiente” del Génesis, el “Lucifer-Nahuatl”, el resplandeciente “Dragón de Sabiduría”.
Indubitablemente, nuestro Real Ser Interior profundo, como en todas las Leyendas sobre los héroes que luchan contra el Dragón, tiene que matarlo, lo cual significa salir airoso y triunfante en todas las tentaciones puestas por él, por eso se dice que una vez vencido nos convertimos en “hijos del Dragón”. ¿En qué forma podrían brotar en nosotros las virtudes si no existiese la tentación?
Bel y el Dragón, Quetzalcoatl y Xolotl, Apolo y Python, Krisna y Kaliya, Osiris y Tiphón, Miguel y el Dragón Rojo,
En los cuentos infantiles aparecen diversos héroes que luchan contra el Dragón para liberar a la doncella que el monstruo tiene atrapada y cuando le vencen y la liberan, en muchos de ellos, el mismo Dragón le eleva sobre su lomo a las alturas infinitas.

Por: César Owen / España
Bibl: Conferencias y Obras de Samael Aun Weor
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