Poema: siete versos de un domingo

Siete versos de un domingo

I

Fue hecho el madero para el árbol
el hacha vino después y luego el ebanistero…

Más  viejo el palo y más sagrado que todo el oficio blanco
yo pecador me confieso que nada  sé de la vida
de aquella que va por dentro y la que se cose por fuera en burda carpintería…
Madera soy de algún árbol que vino en vieja semilla.
Dejemos que sean los sabios los que dispongan los  libros
y se contente nuestra ánima con el cultivo del alma…
Que no hay bosque más precioso que el que va plantando el amar…
Amar, si, ese es el verbo magno
y sea la segur mía para tumbar malas ramas
y el tronco que se me  entregue sea para alzar altares.
La casa mía ha menester maderas limpias para sus fuertes… para perchas
dos columnas serpenteadas a la entrada, el sostén de madre vigas.
Habrá un triángulo en lo alto…  y tras el pendolón un ojo que mira cierto de todo…
El que por en medio mide, mide mejor y con justicia divide…
De madera, pues, la casa, y la cámara secreta y aquesta mesa, la nuestra…
De madera mis labores, y de su corteza el trazo que he guardar para tu alma…

II

Los amores y las cosas vienen y quedan tras nos.
Somos un viento que pasa… tan solo un aliento breve
y nuestra palabra un soplo que tiene varios perfumes a cual se puebla la mente…
Magín y apetitos tienen los que pisan este mundo
a la carne y la osamenta (mecánica triste del suelo).
Sólo un oficio le es dado,  un oficio verdadero:
es andar hacia las luces do se guarda el  don primero…
No te afanes tanto en los sabores  y los saberes
Y menos en los haberes… es mejor no tener que ser guardián de trebejos
y más importante un mendrugo en tierna sabiduría que una vianda dada en lujos
con el magín en bulto enfermo…
Y si has de  tragarte algo, pues sea un pez o una serpiente
y si no tienes pan una roca…

III

Dialogo cotidiano con la muerte…
Una madre que va cosechando lumbres y tinieblas.
La vida también me habla.
Una madre que va sembrando lumbres en la tiniebla.
A ambas amo… a la que junta y a la que separa…
En medio de ellas un sabio me dicta cosas que oigo y luego atesoro.
Sí, vengo de la vida a muerte, y voy buscando la muerte que me conduzca a la vida…

IV

Los poderes de este mundo y los arrepentimientos
entrambos tejo y destejo y voy tramando tejados
y articulando gerundios que van hablando  del  llanto
y de la burla cantando igual que suman los números
de esa aritmética vieja que me enseña a medir palos
y a trazar las geometrías que llevo entre escuadra y compás…
Entre fe  y sabiduría…  quisiera tender la vía…
y si un día de estos llego a entrar a la casa de GADU
ya por la puerta franca o por la ruta de York
les diré a mis hermanos que guardan madera y muro
que soy sólo un simio viejo que se ha trepado al mundo
por la liana dura y sangrienta del avatar Samael
para sorber poesías y abrevar en las consejas del viejo Pastor de Hermas…

V

Es domingo… igual que el sábado este domingo es sagrado…
Puedo cambiar las reglas del idioma y la lengua…  pero lo sagrado quedará tal cual.
Deja santo lo que es santo y no adores la bazofia
que a si a las mezclas te atienes, has de saber tres cosas:
de las esencias mayores, del calor de los calderos, y de las palabras y días…
Mejor que todas las rimas es saber de las tres cosas y de los siete santos días…
He ahí la diferencia entre minúsculo y Mayúsculo
entre el silencio y la voz…

VI

Y vino esta madrugada a verme el muchacho sacerdote,
el maya y godo… el nieto de Guadalete.
Vino  a preguntarme qué pasó conmigo
y le dije a su astral alma de la casa en que me ocupo
de sus columnas y vigas, de sus puntales y aguadas…
Sonriose del alma adentro y me volvió a recordar
que en la casa de los magnos aún se me está esperando…
¿De qué me estoy ocupando?

VII

Tres preguntas tengo hoy… ahora… ahorita mismo
¿Quién soy?  ¿En dónde estoy?  ¿Qué estoy haciendo?
Son grandes las tres indagaciones.
Y al responder  vienen cuitas que adelantan de un mal sueño
que nos  contiene en la vera y no nos deja pasar… pasar al cuarto camino
aquel que nos vino un día del maestro Bailarín…
No te  duermas,  no te caigas, mira que la Tierra toda
te está mandando a llamar…
Hay una danza sagrada que te es menester bailar…

Luis Escobedo
Guatemala de la Asunción, 19 de mayo de 2013

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