Introducción
Día crucial de la más santa de las semanas, Semana Santa, es sin duda Viernes Santo y del cual, podría escribirse todo un libro o tratado del esoterismo más profundo. Ya ha quedado atrás el Domingo de Ramos y la entrada triunfal en Jerusalén, los mercaderes del templo, la maldición de la higuera estéril, la cena en Bethania y la última Cena, en Jueves Santo con eventos extraordinarios, como las últimas órdenes que da el Señor a sus discípulos, en especial a Pedro y a Judas. Jesús ha sido capturado y se prepara para vivir los momentos más terribles de su vida y su drama, está por entrar a escena en el papel más difícil que le toca vivir en el Drama Cósmico. Ha iniciado la Pasión de Cristo.
El santo ocho
Los días de la Semana Santa, son profundamente simbólicos. Para ello es importante entender porqué la Semana Santa es una fiesta movible. También dilucidar que la Semana Santa es la tradición del equinoccio de primavera y entenderla en toda su magnitud. Para ello, es preciso apoyarse en los estudios gnósticos mediante los cuales se entiende el simbolismo de la semana mayor, a través del estudio de la ley de Siete principios o ley sagrada del Heptaparaparshinock. La ley del Siete; que también se denomina ley de Octava. Diche ley cósmica, tiene su mejor explicación en la escala musical, en las siete notas fundamentales. Se encuentra presente, en todas las culturas. Así, son famosos los siete sabios de Grecia, las siete maravillas del mundo y las siete bellas artes: arquitectura, danza, escultura, literatura, música, pintura y teatro. En la vida cotidiana, encontramos los siete días de la semana, los siete orificios de la cabeza humana, las siete vértebras cervicales y hasta entre las supersticiones se habla de que un gato tiene siete vidas. En las religiones, como es el caso del Cristianismo, se puede ilustrar con los siete pecados capitales y los siete sacramentos, los siete dones del Espíritu Santo: consejo, fortaleza, inteligencia, ciencia, sabiduría, piedad y temor de Dios; entre otros. En el Apocalipsis: los siete ángeles ante el trono del Cordero.
En el Judaismo encontramos los siete brazos de la Menorah, el candelabro sagrado. En la Biblia, hay muchas referencias al número siete, empezando por los siete días de la Creación, Jehová sentenció que Caín sería vengado siete veces, Jehová anuncia el Diluvio a Noé, siete días antes, Abraham selló la alianza con Abimelec, obsequiándole siete corderos, Jacob sirvió siete años a Labán para casarse con Lía y otros siete para desposarse con Raquel, en el sueño de Faraón, aparece reiteradamente el número siete; entre otros muchos ejemplos. Otros ejemplos, se encuentran en la Naturaleza y la ciencia: los siete colores del arcoíris, los siete niveles de energía atómica, las siete capas o niveles de la tabla períodica de los elementos de la Química y las siete unidades fundamentales de la Física. Además, en la cosmología de la antigüedad, se consideraba el Sistema Solar integrado por siete planetas: la Luna, el Sol y los cinco planetas que se pueden apreciar a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpitery Saturno, que para los alquimistas y astrólogos se relacionan con siete metales: hierro, cobre, estaño, mercurio, plomo, oro y plata. Son siete las palabras o frases de Jesús, en el Gólgota, siete los chacras principales, siete cuerpos existenciales superiores del Ser y siete dimensiones fundamentales.
Se denomina ley de Octava, por las octavas musicales, que a la vez, se relaciona con el número ocho: el número del infinito, el santo ocho, las siete notas musicales de una escala, más el Do, de la octava siguiente: Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si y Do. También se asocia con las ocho nobles verdades del Sendero óctuple del Budismo: comprensión correcta, conducta, recta, recto pensar, recto hablar, recto actuar, recta manera de ganarse la vida, recto esfuerzo, conciencia del presente y concentración correcta. Otra conexión que se obtiene es con los santos Ocho cabires de los antiguos pueblos semitas, es decir, los genios o logos planetarios de la Luna, Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno y su padre el Sol.
En las tradiciones esotéricas de estos pueblos, incluidos los hebreos y egipcios, los kabirim o cabires; también son conocidos como teraphim o gibborim, los rectores de la Naturaleza,generadores de los fenómenos vitales, reguladores de todas las actividades fundamentales del organismo planetario en que vivimos; se hallan relacionados con los más elevados espíritus planetarios, es decir, con los regentes de cada uno de los planetas. En Hebrón, los Misterios de los Cabires estaban dirigidos a los siete dioses planetarios, incluida la Tierra, que junto con el padre Sol, daban origen al culto a los Ocho Cabires. Los cabires, son, “los poderosos”, “divinidades del fuego”, aquellos seres inefables que vienen del cielo.
En el Taoísmo, el anagrama sagrado Pa kua o ba gua corresponde a ocho estados de cambio, mutaciones o transformaciones. Según la leyenda, el emperador Fu-Hi vio similitudes en las marcas observadas en la caparazón de una tortuga a orillas del río Amarillo y las constelaciones del cielo. De allí creo los ocho trigramas que rigen las leyes universales, el orden del mundo, los fenómenos de la Naturaleza y al ser humano. Cada trigrama está relacionado con los cuatro puntos principales y sus puntos intermedios. Los ocho trigramas, representan sucesivamente al Cielo, la Tierra, el trueno, el agua, la montaña, el viento, el fuego y el lago.
Desde la antigüedad, en las religiones solares, se registran ocho grandes celebraciones relacionadas con las principales posiciones del Sol, en su aparente movimiento en la Eclíptica, a lo largo de un año. Eran cuatro festividades relacionadas con los dos solsticios y los dos equinoccios. Las otras cuatro celebraciones, ocurrían alrededor de 40 días después de cada posición principal. Son los cuatro días interestacionales o intercuartiles. Un día interestacional o intercuartil se ubica más o menos a medio camino entre un equinoccio y un solsticio. En consecuencia, hay dos solsticios, dos equinoccios y cuatro días de cruce de cuartos para completar ocho subdivisiones en un año. Son ocho puntos matemáticos en el calendario que constituyen las ocho principales posiciones del Sol durante el año.
Las grandes fiestas sagradas de todas las religiones solares están relacionadas directamente con las principales posiciones del astro rey. Conforme a la ley de octava, son ocho las principales posiciones del Sol que se corresponden con una octava completa en la escala musical (de un do menor a un do mayor en la escala). Es decir más o menos en medio del solsticio de invierno, el 21 de diciembre y el equinoccio de primavera, el 21 de marzo; se festeja el 2 de febrero o 2 de Candelaria, el día de las luminarias, de la presentación del niño Dios en el templo. Entre el equinoccio de primavera y el solsticio de verano, el 22 de junio, a principios de mayo se festeja a la Cruz. Entre el solsticio de verano y el equinoccio de otoño, el 22 de septiembre; hay varias celebraciones importantes, como la fiesta de Santiago Apóstol, santa Ana y san Joaquín; el 22 de septiembre; la tercera en agosto y la última a finales de octubre y principios de noviembre, en que se celebran el día de Todos los Santos y el Día de muertos. Estas fiestas corresponden al último día interestacional o día intercuartil o último día de cruce de cuartos.
En síntesis, las ocho principales posiciones del Sol, se relacionan con las siguientes celebraciones cristianas.
- Nacimiento: Navidad
- Candelaria y carnaval
- Muerte y resurrección: Semana Santa
- Día de la Cruz,
- Verano: Día de San Juan
- Otoño: San Mateo apóstol
- Santiago apóstol, santa Ana y san Joaquín, Marta de Betania
- Hallowen, Todos los santos y Día de difuntos
Simbolismo de Semana Santa
Volviendo a la más sagrada de todas las semanas, los ocho días de la Semana Santa, inician en Domingo de Ramos, es decir en el Do, de una escala y terminan el domingo siguiente: Domingo de Pascua, el día de la Resurrección del Señor, es decir, en el Do, de la escala siguiente; pasando por cada uno de los planetas de los días de la semana.
Para ampliar más lo expuesto en relación con el simbolismo de esta fiesta Sagrada y a la luz de la Gnosis eterna y universal, hemos de encontrar la relación entre la Iniciación Crística y Semana Santa. Vamos a interpretar hermenéuticamente los acontecimientos que ocurren en Viernes Santo, con las poderosas herramientas de la Cosmovisión gnóstica. En tal sentido, iniciamos el estudio de este Día sagrado transcribiendo el siguiente párrafo contenido en la conferencia: “Rigor esotérico de Semana Santa”, en la que Samael Aun Weor, explica lo siguiente: “Inútilmente habrá nacido Cristo en Belén, si no nace en nuestro corazón también. Inútilmente habrá sido crucificado, muerto y resucitado en la Tierra Santa, si no nace también en nosotros, muere y resucita”. Más adelante, explica el Kalki Avatar que: “Sí, mis caros hermanos, que esta noche están reunidos conmigo: entiendan que estamos en Semana Santa, y la Semana Santa tiene siete días. En los tiempos antiguos todo se regía por el calendario solar: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter y Saturno. Los días eran: lunes, miércoles, viernes, domingo, martes, jueves y sábado (…) Desgraciadamente, ese calendario fue alterado por gentes fanáticas medievales. La Semana Santa es profundamente significativa (…) Recuerden los siete y los tres pasos de la Masonería. El Cristo debe arder primero que todo en nuestro cuerpo humano, más tarde la llama debe depositarse sobre el fondo del Alma y por último en el fondo del Espíritu. Estos tres pasos a través de las siete esferas, son profundamente significativos. Obviamente estos tres pasos, básicos, fundamentales, se hallan contenidos en las siete esferas del mundo y del Universo. Incuestionablemente, la Semana Santa tiene raíces esotéricas muy hondas, porque el iniciado debe trabajar sobre las fuerzas lunares y sobre las fuerzas de Mercurio, y con las fuerzas de Venus y del Sol y de Marte y de Júpiter y de Saturno. El drama cósmico se desenvuelve en siete regiones y de acuerdo con los siete planetas del Sistema Solar”.
Explica además el Avatar de la Era de Acuario que: “La llama debe aparecer en el cuerpo físico, debe avanzar en el cuerpo vital, debe proseguir su camino por la senda astral, debe continuar su viaje por el mundo de la mente, debe llegar a la esfera de Venus (en el mundo causal) debe continuar o proseguir su viaje por el mundo búdico o intuicional, y por último, en el séptimo día, habrá llegado al mundo de Atman, al mundo del Espíritu. Entonces, el maestro recibirá el bautismo del fuego, que lo transformará radicalmente. Obviamente, todo el Drama Cósmico tal como está escrito en los cuatro Evangelios, deberá ser vivido dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Eso no es algo meramente histórico, es algo para vivir ahora y aquí”. Por ese motivo, el Quinto de los Siete, afirma en su obra “Pistis Sophia Develada” que “Es necesario recibir el Donum-Dei para comprender toda la ciencia de la Gran Obra.
En la conferencia ya citada, el Verbo de Dios, explica que: “Se dice que el Chrestos nació en la aldea de Belén hace mil novecientos setenta y siete años, ¡lo cual es falso! Porque la aldea de Belén no existía en aquella época. Belén tiene una raíz caldea: “Bel”, y Bel es el fuego, la torre de fuego de caldea. En nuestro cuerpo, la torre es la cabeza y el cuello, porque el resto del cuerpo es el templo, y la torre, la cabeza y el cuello. Quien ha logrado elevar el fuego sobre sí mismo, quien lo pueda levantar hasta la cabeza, hasta el cerebro, hasta el tope, de hecho podrá convertirse en el cuerpo del Chrestos, que es fuego, el espíritu del fuego. Más adelante, explica además el maestro que: “El Cristo, el espíritu del fuego, no es un personaje meramente histórico. Es el ejército de la Palabra, es una fuerza que está más allá de la personalidad, del Ego, y de la individualidad. Es una fuerza, como la electricidad, como el magnetismo, un poder, un gran agente cósmico universal; Es la fuerza eléctrica que puede originar nuevas manifestaciones. Ese fuego cósmico, entra en el hombre que esté debidamente preparado, en el hombre que tenga la torre, esa de Belén, ardiendo”.
Continúa explicando el maestro Samael, que: “Tenemos que aprender a ver el Cristo, no desde el punto de vista meramente histórico sino como el fuego, como una realidad presente, como “INRI”. Tenía, se dice, doce apóstoles. Esos doce apóstoles están dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Son las doce partes fundamentales de nuestro propio Ser, las doce potestades. Dentro de cada uno de ustedes, en su propio Ser interior profundo, hay un Pedro que se entiende con los Misterios del sexo; hay un Juan, que representa el Verbo, a la gran Palabra, Heru-Pa-Kroat. Hay también un Tomás, que nos enseña a manejar la mente. Hay un Pablo que nos muestra el camino de la sabiduría, de la filosofía y de la Gnosis. Dentro de nosotros mismos está también un Judas; no aquel Judas que entrega al Cristo por treinta monedas de plata, ¡no! Un Judas diferente, un Judas que entiende a fondo lo que es la cuestión del Ego; un Judas cuyo Evangelio Secreto nos lleva a la disolución del mí mismo, del sí mismo. Hay un Felipe, capaz de enseñarnos a viajar fuera del cuerpo, a través del espacio. Hay un Andrés, que nos indica con precisión meridiana lo que son los tres factores de la revolución de la Conciencia: nacer, es decir, cómo se fabrican los cuerpos existenciales superiores del Ser. Morir, cómo se desintegra el Ego y los factores particulares que se relacionan con nosotros, específicamente, con cada uno de nos. Sacrificarse por la humanidad, la cruz de san Andrés indicando la mezcla del azufre y el mercurio tan indispensables para la creación de los cuerpos existenciales superiores del Ser, mediante el cumplimiento del deber Parlock (del Ser), es profundamente significativo. Mateo, científico cuan ninguno, también existe en nosotros y nos enseña la ciencia pura, desconocida para los científicos que solamente conocen todo ese podridero de teorías universitarias que hoy están de moda y mañana pasan a la historia. ¡Ciencia pura es completamente diferente! Solo Mateo puede instruirnos en ella. Lucas, con su Evangelio solar, es profeta, nos indica lo que ha de hacer la humanidad en la Edad de oro. Cada uno de los doce está dentro de nosotros mismos, porque nuestro Ser tiene doce partes fundamentales, los doce apóstoles, aquí y ahora”.
Asimismo, en la conferencia “La piedra filosofal o el secreto de los alquimistas”, Samael Aun Weor, explica que: “Quienes tengan entendimiento entiendan, porque ahí hay Sabiduría. Hay que saber entender. Incuestionablemente, el error más grave de los distintos grupos, de escuelas seudo-esotéricas y seudo-ocultistas, estriba precisamente en creer que la Auto-Realización intima del Ser, se basa en teorías; se equivocan. Pensemos por un momento en la forma como surgimos nosotros a la existencia, en esos «Encantos del Viernes Santo». ¿Cuál es la raíz de nuestra vida? Un hombre, una mujer, una cópula química o metafísica; de allí salió nuestro cuerpo físico. ¿Qué precedió a esa concepción? ¿Qué instantes? Esto nos lleva a los «Encantos del Viernes Santo». Incuestionablemente en todo eso hubo, pues, amor, estuvo Eros activo, etc. Estuvieron también las fuerzas cósmicas más poderosas del Universo, las que crearon precisamente al Universo. Pero, y las teorías, ¿Dónde estuvieron? Todos esos millones de volúmenes, de escuelas, ¿dónde estaban? Nada de eso existía para nosotros. Entonces, ¿De dónde surgió, pues, este cuerpo que tenemos? ¿Por qué vino a la existencia? Así también digo a ustedes, que solo entendiendo esos Misterios del Viernes Santo, tan fundamentales para los trabajadores de la Gran Obra, se logra la Cristificación, la Auto-realización íntima del Ser. Esto es cuestión de sexo, de fuerza erótica, de ondulaciones cósmicas de amor, de emoción trascendental y de gran voluntad.
El matrimonio místico
Transcribimos a continuación algunos párrafos de la obra Jesús y la Diosa perdida, escrita por Timothy Freke y Peter Gandy, párrafos que nos parecen oportunos para contextualizar de mejor manera los misterios sexuales ocultos tras el Viernes Santo, denominados también: los «Encantos del Viernes Santo»: “Según los gnósticos cristianos, existen muchas alusiones al matrimonio místico en la historia de Jesús. La más importante es el ritual de la Eucaristía, basado en los antiguos ritos del matrimonio místico de los misterios paganos. En los misterios de Eleusis, la diosa Deméter estaba representada por el pan y el Dios-hombre Dionisos por el vino. Del mismo modo, los primeros cristianos asociaban el pan con María y el vino con Jesús, a quien se llama «la verdadera vid» en el evangelio según san Juan. El literalista Epifanio, que se percata con horror de que los iniciados de la escuela coliridia del cristianismo celebraban la eucaristía en nombre de «María, Reina de los Cielos», escribió”: «Adornan una silla o trono cuadrado, la cubren de un mantel de lino y, en cierto momento solemne, colocan pan allí, lo ofrecen en nombre de María, y comparten todos ese pan».
“En el acto de comer ceremonialmente el pan y beber el vino, el Dios hombre y la diosa, que representan la conciencia y la psique, comulgan en un matrimonio místico. Es muy significativo que, mientras Jesús oficia la celebración eucarística de la Última Cena, la «amada discípula», María Magdalena, se recline en su regazo”.
Los autores, explican además el “Matrimonio Místico, afirmando que: En el ciclo del mito cristiano, Sofía es el último arquetipo del pleroma, y Achamoth habita el ogdoad del límite de la cueva del kenoma. Los dos aspectos de la diosa existen a cada lado de la Cruz de luz. Cuando se complete la misión de aeon de Cristo y todas las semillas perdidas de la esencia espiritual estén recogidas, los dos aspectos de la diosa se harán uno. En la historia de Jesús, la Virgen María y la prostituta redimida María Magdalena, que representan a Sofía y Achamoth, son retratadas al pie de la cruz en la que se crucifica a Jesús. En el Evangelio del amado discípulo (también conocido como Evangelio según san Juan), Jesús une a las dos Marías desde la cruz. A la virgen María le dice: «Madre, ésta es tu hija», y a María Magdalena le dice: «Ahí está tu madre». «A partir de ese momento», las dos Marías comparten casa. Como Deméter y Perséfone al final del mito eleusiano, en último lugar se reúnen los dos aspectos de la diosa. Con lo cual Jesús anuncia: «Está acabado», y muere”.
“En el ciclo del mito cristiano, la unión de Sofía con Achamoth precipita el matrimonio místico de Jesús y la diosa en «la habitación nupcial» del pleroma. En el Nuevo Testamento esto está simbolizado por el desgarro del velo del templo de Jerusalén en el momento en que Jesús muere en la cruz. El velo cubría el lugar sagrado interior secreto del templo, «lo sagrado de lo sagrado», que representa la habitación nupcial, el pleroma. El Evangelio de Felipe explica”: «La habitación nupcial está oculta. Es lo sagrado de lo sagrado. Al principio, el velo oculta cómo dispuso Dios que fueran las cosas, pero cuando el velo se rasga se revelan las cosas del interior».
Como ya hemos analizado antes, el velo representa a la diosa. Cuando Jesús muere, se rasga el velo del templo. Se desgarra el himen. Los dos se hacen uno. Se consuma el matrimonio místico. Esta imaginería mística que conecta lo sagrado de lo sagrado del templo con la «habitación nupcial» no fue una innovación cristiana. Existe una tradición talmúdica que afirma: «Cuando Israel peregrinaba, los sacerdotes levantaban el velo que separaba el templo y lo sagrado de lo sagrado, les mostraban dos querubines gemelos y les decían: «¡Fijaos! Vuestro amor por Dios es como el amor de hombres y mujeres»».
“La palabra hebrea para decir «conocimiento» es daath, que también significa «unión sexual». ¡Realmente Gnosis significa «conocimiento» en sentido bíblico! Es la unión de los opuestos en una intimidad tal que se convierten en uno. Es Dios y diosa haciendo el amor y restaurando así la unidad original del misterio. Es la Unidad que, siendo dos, se transforma en Uno”.
No podemos dejar de hacer referencia a María Magdalena y la mujer símbolo. Con justa razón, Margaret Starbird, en su obra: “La Diosa en los Evangelios”, afirma que “su papel como encarnación de la «Hagia Sophia», la «Santa Sabiduría» de los griegos. Era el arquetipo de la hermana novia y la amada de Jesús, la imagen de Él «reflejada» en los femenino”. El simbolismo de la pareja de hermanos-esposos, es recurrente y aparece una y otra vez en las diferentes cosmovisiones. Basta citar a Isis y Osiris, en el antiguo Egipto y a Junajpú e Ixbalamqué en el Popol Wuj; pero veladas referencias a hermanos esposos se encuentra también en el Antiguo Testamento.
En el libro de Génesis, se encuentran los relatos de las parejas de esposos-hermanos Abraham y Sara, como también Isaac y Rebeca. En tierras de Egipto, Abraham presentó a Sara como su hermana. Tiempo después, su hijo Isaac, junto con su esposa Rebeca y su familia se fueron a vivir a Gerar a tierras de Abimelec, rey de los filisteos. Rebeca era una mujer atractiva, lo que provocó deseos sexuales entre los filisteos; por lo que Isaac la presentó como su hermana. Nos percatamos entonces que la historia de los hermanos gemelos y de los hermanos esposos es recurrente en los diferentes relatos místicos de la antigüedad. En la misma Biblia, en el sagrado poema del erotismo mágico: Cantar de los cantares, se lee también: “Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía; Has apresado mi corazón con uno de tus ojos, Con una gargantilla de tu cuello. ¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores, Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas! Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; Miel y leche hay debajo de tu lengua; Y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano. Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía; fuente cerrada, fuente sellada”. (Cnt 4:9-12)
En otro apartado de su obra «La Diosa en los Evangelios», Starbird amplía su exploración acerca del papel crucial de la mujer en el Drama cósmico: “recordé otra cosa: en el antiguo Cantar de los Cantares hebreo, que se incluye en las Escrituras, no es la madre la que aparece oscura, «morena», quemada por el sol por trabajar en las viñas de sus hermanos sino que es, de forma muy explícita, la novia. Y en esas mismas Escrituras hebreas no se abraza a la Santa Sabiduría como una madre arquetípica sino, una vez más, como una Novia. La compañera arquetípica del sacrificado novio/rey del mito de Oriente Medio se identifica casi siempre como su hermana-novia”.
Otro relato bíblico concurrente es el del matrimonio entre el rey Asuero o Jerjes y Hadasá (la Ester bíblica”, narrado ampliamente en el libro de Ester. El matrimonio sagrado o hieros gamous, puede estudiarse desde muchos puntos de vista; pero es mejor verlo desde dos perspectivas o vías de interpretación. Ambas, desde lo íntimo, desde la conciencia de cada individuo. Por un lado, lo podemos abordar desde de la constitución íntima de cada ser humano: el Alma, que en realidad, son dos almas. De allí, el misterio de las almas gemelas. Hay un anhelo perenne por encontrar al alma gemela. Lo que desconocemos es que el alma humana, lucha, trabaja, batalla, combate, se esfuerza por encontrar a su pareja, el alma divina, espiritual. Para conquistarla o rescatarla es capaz de iniciar y culminar con éxito toda una guerra santa, la guerra contra sí mismo.
En la historia de Ester, Hadasá, en los momentos cruciales, se viste con las vestiduras reales y luce su esplendor, es decir, los trajes del alma. Como en la parábola de los invitados a la fiesta, solo aquellos que van vestidos con los trajes del alma tienen derecho de participar de la fiesta en el matrimonio sagrado. Esos trajes luminosos, constituyen las partes espirituales de nosotros mismos, plenamente realizadas, es decir, nuestra vitalidad, nuestra mente, nuestra voluntad y conciencia. Antes del encuentro crucial con su rey, después de 30 días sin verle, Ester viste de luto, en clara alusión al trabajo de contrición, de comprensión de los elementos indeseables de conducta, previo a la eliminación definitiva de todos los enemigos del pueblo de Israel, es decir, el Ego.
La mujer símbolo, la diosa perdida tiene varios nombres. En muchas cosmovisiones, es la diosa de la sabiduría o simplemente la Sabiduría y así puede entenderse en el Judeocristianismo, donde explícitamente no hay un culto a la diosa; sino más bien en forma oculta. De esta manera se puede encontrar en el libro de “La Sabiduría”, como en el “Cantar de los cantares” de Salomón. En el libro de la Sabiduría, si leemos entre líneas, se refiere muchas veces a una mujer, la mujer símbolo. La bella novia o esposa del Cantar de los cantares, es otro ícono representativo de la mujer que comprende la importancia de una sexualidad trascendente, la vive, la práctica y la ama. En este tipo de matrimonio, ambos se unen para vivir una sola vida. Poco a poco van reconociendo que su pareja, les llena de felicidad. La mujer símbolo, como en el caso de la reina Ester, hace todo lo posible para estar hermosa, para que él esté contento de estar con ella.
Como ocurre con la Magdalena bíblica, Ester sabe que tiene que olvidar a todos sus pretendientes y falsos amantes y consagrarse al verdadero rey y como en el caso del rey Asuero, él también ha de olvidar a todas sus amantes y consagrarse a su reina. Él debe “estar dispuesto a darlo todo por un solo beso” de su amada.
El alma humana está representada en el héroe de todas las tradiciones, que combate incesantemente hasta ser merecedor de su amada. El alma divina o Budhi, está representada en la bella Helena, Penélope, Ginebra, la Walkiria, la Sac Nicté de Chichén Itzá y Tayazal, la reina de los jinas y tantas hermosas mujeres de la mitología universal, la divina Shakty o potencia femenina del Ser interno.
El desposorio de las almas gemelas, es la fuente y base de la magia blanca que permite que cualquier criatura humana, adquiera de hecho y por derecho la estatura divina. Helena o Ester, representa los desposorios de Nous, la divinidad, el Ser, el Íntimo con la conciencia y voluntad. De esta manera el alma o las almas son dotadas de divinales poderes. Helena, Ester, Sophía, Ixbalamqué es el Shakti, la potencia femenina del Ser interno. De esta manera Ella y Él constituyen las almas gemelas dentro de nosotros mismos.
La fuente y base de la alta magia se encuentra en el desposorio perfecto de Buddhi – Manas, ya en las regiones puramente espirituales o en el mundo terrestre. El matrimonio de Él y Ella, significa, claramente, los desposorios de Nous – Atman-Buddhi – con manas – el alma humana o causal -, unión mediante la cual se identifican conciencia y voluntad, quedando por tal motivo dotadas, ambas almas, con divinales poderes. La esencia de Atman – del primordial, eterno y universal fuego divino – se encuentra contenida dentro del Buddhi, la que en plena conjunción con el manas causal o alma humana, determinan el masculino-femenino. Para contextualizar de mejor manera, volvemos a repetir: el septenario humano está constituido por el cuerpo físico, la vitalidad, los deseos, emociones y sentimientos; los pensamientos, razonamientos y la mente. Más allá de estos cuatro primeros principios de la constitución humana, se encuentran las almas gemelas: la voluntad y la conciencia, es decir, el alma humana (Manas superior) y el alma divina (Budhi). Por encima de Manas y Budhi se encuentra Atman, el Inefable, el Ser, el Espíritu, Chesed, el maestro interno.
El y ella: Buddhi-Manas, son las almas gemelas dentro de nosotros mismos, aunque el animal intelectual – todavía – no las tenga encarnadas; son las dos hijas adorables de Atman, el Intimo; son el esposo y la esposa, eternamente enamorados. Tal amor tiene infinitas correlaciones, ya en los pares conjugados de los soles dobles del cielo y en el de la Tierra con la Luna; ya en el “anfiaster” protoplasmatico de las células determinantes, en el misterioso fenómeno de la “cariocinesis”, o duplicación morfológica de la célula una; ya en el universal simbolismo de las epopeyas y de toda la restante literatura, donde el amor ideal entre dos seres del sexo opuesto, constituyen el alma mater de la producción literaria. El desposorio – Buddhi-Manas – solo es posible mediante el sabio aprovechamiento del ens seminis, la energía creadora en coito químico sin fornicación. El goce sexual es un derecho legítimo del ser humano.
En el caso de la doncella Ester: ella es huérfana. Ha perdido a sus padres espirituales, es decir, su Padre interno y su madre Divina, es el alma humana que ha caído en la generación animal, al cometer la herejía de la separatividad y querer distinguirse como Ego. Es el Misterio de Pistis Sophia. Como ocurre en el caso típico de las mujeres, Ester espera anhelante el desposorio con su bienamado, con el príncipe azul de los cuentos de hadas, con su rey.
El otro aspecto simbólico de la pareja de hermanos y esposos está directamente relacionado con el ser humano que comprende, que es en pareja, con su pareja (hombre o mujer), que puede alcanzar la redención, a condición de cumplir con los mandamientos sexuales de Jehová, comprendiendo que el goce sexual es un derecho legítimo del ser humano, que el auténtico enamoramiento nunca está separado del sexo. El acto sexual es ciertamente la consustancialización del amor en el realismo psico-fisiológico de nuestra naturaleza. El coito químico, la cópula metafísica, resplandece gloriosamente en el cenit del ideal, sin la más leve sombra de impureza. En el amor: él y ella, pueden convertirse en dioses, retornar al paraíso perdido.
Por ese motivo, Timothy Freke y Peter Gandy, en su obra: “Jesús y la diosa perdida”, intuyen que “los cristianos originales practicaban la «espiritualidad en pareja». Valoraban a hombres y mujeres por igual como expresiones de Dios y Diosa. Veían la división de los sexos como una correlación de la dualidad primaria que es fuente de creación, dualidad que, cuando se unifica, como en el acto del amor, aporta la bienaventuranza de la unión que llaman «Gnosis»”.
Por eso aseveran que: “Pablo explica que era práctica aceptada que los hombres gnósticos cristianos viajaran con una mujer como compañera espiritual, a la que él denomina «hermana-esposa». El propio Pablo viajaba con una mujer llamada Tecla y menciona a otras mujeres: Prisca, Junia, Julia y la hermana de Nerueus, que trabajaban y viajaban en pareja con sus «maridos-hermanos». Entre los equipos gnósticos integrados por hombres y mujeres de los que tenemos noticia se encuentran Simón y Helena, Dositeo y Helena, Apeles y Filomena, y Zósimo y Teosebeia. El sabio gnóstico Montano, famoso por su seguimiento de las mujeres extáticas, viajaba con dos mujeres, Priscila y Maximila”.
El mito de la diosa perdida en la historia de Ester, explica por qué el rey Asuero manda a buscar a su reina en todo el Imperio, cuando reconoce que ha amado falsamente, que estaba enamorado equivocadamente, que por efectos de la borrachera psicológica, el sueño de la conciencia, adoró al Ego, a su lujuria y como Herodes, en la tragedia de Juan el Bautista, está dispuesto a que su falsa diosa baile desnuda ante los invitados. En el Nuevo Testamento, el papel de la diosa perdida le corresponde a María Magdalena. El rescate de la importancia de lo femenino el culto a la divinidad y en la búsqueda del retorno a las raíces es esencial. Juntos salimos del paraíso, juntos habremos de volver.
Por ese motivo Margaret Starbird, en su obra: “La Diosa en los Evangelios”, explica: Es hora de decidir si puede haber una alternativa previa a la saga cristiana que resuene con verdad e inspiración y que vuelva a abrir nuestra mente y nuestro corazón a la nueva palabra de Dios que busca habitar entre nosotros. Esta versión «reclamada» incluiría lo femenino, descuidado y olvidado hasta ahora, liberándonos por fin de largos siglos de tradición orientadas hacia lo masculino y de la asfixiante hegemonía de los sacerdotes célibes, para los cuales la mayor virtud ha resultado ser siempre la obediencia, antes que el amor. La aparente misoginia del cristianismo no se manifiesta en la Iglesia desde sus comienzos ni aparece jamás en las enseñanzas de Jesús”.
Starbird, está convencida que “Para los primeros cristianos, la diosa en los evangelios era María Magdalena, cuyo epíteto quería decir «elevada» o «atalaya/fortaleza»” “La honraban como la compañera de Cristo”. Sostiene que por eso los Cátaros creían en una auténtica Iglesia del amor, es decir, una Iglesia donde es lícito el amor puro entre hombre y mujer, entre diosas y diosas. Indudablemente, por eso, originalmente, la Iglesia, se asentó en Roma, debió ser originalmente, la Iglesia del Amor (Roma al revés: amor).
Starbird, se plantea además: “¿En qué tipo de mundo viviríamos ahora si los fundadores del cristianismo hubieran reconocido que la unión sagrada de lo masculino y lo femenino, de la Novia y el Novio, estuvo en una época en el corazón del mensaje cristiano y representaba la relación íntima de Jesús con María Magdalena? ¿Qué hubiera hecho por nosotros el mandala de la unión que existía en el cristianismo original, si no lo hubiesen destruido en la cuna de la nueva religión? ¿Qué consecuencias han tenido para nuestra psique, a lo largo de los siglos, los modelos de la “madre virgen” y el “hijo célibe?. Durante dos milenios, estas doctrinas nos han privado de un modelo para relacionarnos entre nosotros como compañeros reales e iguales, de carne y hueso. No nos han enseñado a honrar nuestro cuerpo como recipiente sagrado de la vida, y este descuido de nuestro propio cuerpo se ha extendido también a nuestro planeta, a nuestra querida madre recipiente. ¡Qué diferente hubiese sido nuestra experiencia si hubiésemos entendido la unión sexual como algo sagrado!”.
Más adelante Starbird afirma que: “Basándose en los textos del Nuevo Testamento, los cristianos enseguida sostienen que Jesús fue el Mesías prometido de Israel, en cumplimiento de las antiguas profecías de las Escrituras, pero casi todos olvidan mencionar a la mujer que lo ungió, a la mujer con el frasco de alabastro que se inclinó ante él, vertió su fragante ungüento sobre su cabeza, lavó los pies con sus lágrimas y los secó con mechones de su propio cabello. Y eso que la palabra hebrea messiah literalmente significa el «ungido». Aunque los detalles varíen un poco, en los Evangelios canónicos de la fe cristiana sólo se menciona una unción de Jesús, cuando lo ungió una mujer en un banquete en Betania. En mis investigaciones he podido comprobar que, en los ritos antiguos del Próximo Oriente, era la novia del rey la que lo ungía. Juntos representaban la divinidad en una asociación cuya finalidad era conservar la vida: el hieros gamous… La unción de Jesús en los Evangelios es una representación de los ritos del culto de la fertilidad vigentes en Oriente Medio en la antigüedad. Al verter el precioso ungüento de nardo sobre la cabeza de Jesús, la mujer que, según la tradición, se identifica como «la Magdalena» («la grande»), realizó un acto idéntico al rito matrimonial del hieros gamous, el rito de la unción del Novio/Rey elegido parte de la representante real de la Gran Diosa”.
Los encantos del Viernes Santo
Viernes Santo, para las masas, como para la Iglesia fracasada, es un día de tragedia y no una etapa crucial en el Drama Cósmico. No logran entender que ese drama extraordinario se repite en cada átomo, en cada mundo y en cada Sol y que se encuentra relacionado con las fiestas de primavera, que se halla oculto en el Mito solar en íntima relación con el acontecimiento de Navidad por la época del solsticio de invierno. Las multitudes sufren porque Cristo es juzgado y condenado, lleva su cruz y es crucificado. No entienden el profundo simbolismo sexual de la cruz y del misterio del Viernes Santo que nos invita a encontrar a la Novia perdida, realizar las bodas alquímicas y por medio de la magia de la sexualidad trascendente, unirnos con el Padre, ser uno con el Padre.
Los dramas contenidos en los mitos antiguos, llenos de héroes que buscan a la mujer amada o de huérfanas, como Ester en el Antiguo Testamento o viudas, como Isis en el antiguo Egipto buscando a su amado; dan cuenta de que detrás de la búsqueda del ser amado, se encuentra el misterio de la redención. Con justa razón, Adolfo Bonilla y San Martín, en el prólogo de la obra, Wagner, mitólogo y ocultista, escrita por Mario Roso de Luna, afirma que: “místicos de verdad que sienten palpitar lo divino en la Naturaleza; intuitivos admirables que en el más allá de las cosas adivinan la Unica-Realidad», juzgando que Tannháuser e Isabel, Tristán e Iseo, Eric y Senta, Sigfredo y Brunilda, Lohengrin y Elsa, Parsifal y Kundry, son símbolos de una idea profundamente ocultista: la que entrañan todos los mitos amorosos”. Por eso, Wagner, coloca los momentos cruciales de su drama amoroso entre Kundry y Parsifal, desde el amanecer de un Viernes Santo. En esas maravillosas escenas de la épica wagneriana, Kundry reconoce a Parsifal, como el antiguo matador de cisnes, es decir, quien otrora fuera un fornicario cualquiera y que en su insensato proceder asesinara al cisne sagrado, al Espíritu Santo en su interior. Le despoja de su armadura negra, porque los combates han cesado y lo deja con su vestidura blanca, le lava los pies en la fuente bendita y siguiendo la tradición de la Novia iniciática, imita a María Magdalena y le seca los pies con su cabello, en clara alusión al hieros gamous, el matrimonio sagrado y el sabio Gurnemanz le unge la cabeza como nuevo rey del Grial. Es cuando resuenan las notas y cantos sublimes del fragmento Los encantos del Viernes Santo, de la opera de Richard Wagner: El Parsifal.
Es de entender que vivir los Misterios del Viernes Santo, no es para cualquiera. No le corresponde al ser humano común y corriente, al animal intelectual, al hombre máquina vivir tales acontecimientos y comprenderlos; sino a hombres y mujeres auténticos, a los dos veces nacidos, que han sabido realizar dentro de sí mismos el Nacimiento Segundo del que habla Jesús a Nicodemo, en el capítulo III del Evangelio de Juan. Solo a este tipo de iniciados, les es conferido el honor de elegir el camino de la iniciación Venusta que los lleva a la Cristificación y por ende a vivir los encantos del Viernes Santo, entonados magistralmente en el clímax de la opera el Parsifal, de Richard Wagner. Por ese motivo, se lee en el Himno del Grial: Día por día, dispuesto para la última cena del amor divino, el festín será renovado, cual si por última vez hubiese hoy de consolarle para quien se haya complacido en las buenas obras. Acerquémonos al ágape para recibir los dones augustos…” que cantan los caballeros del templo de Monsalvat.
Precisamente, en el capítulo XV de su obra “El Parsifal develado”, el Quinto de los Siete, explica lo siguiente: “Dentro del inefable idilio místico comúnmente llamado «los encantos del Viernes Santo», sentimos en el fondo de nuestro corazón que en nuestros órganos sexuales existe una fuerza terriblemente divina que lo mismo puede liberar que esclavizar al hombre. La energía sexual contiene en sí misma el prototipo viviente del legítimo hombre solar, que al cristalizar en nosotros nos transforma radicalmente”. Y en el capítulo XXXVII, de dicha obra se lee: “En la residencia del amor encontré a otros hermanos y hermanas que también habían trabajado intensamente en «la fragua encendida de Vulcano» (el sexo). Todos ellos resplandecían gloriosamente entre los divinales encantos indescriptibles del Viernes Santo. A todas luces resalta con entera claridad meridiana que estoy parlando místicamente sobre el templo de los «dos veces nacidos». ¡Humanidad divina, gentes extraordinarias de varias naciones, pueblos y lenguas! En aquella «Aula lucis» vine a comprender en forma íntegra la idea trascendental de que el hombre debe ser también carnalmente uno con Dios. Es incuestionable que la humana criatura solo puede auto-realizarse íntimamente entregándole su cuerpo a Dios”.
No cabe duda que cuán difícil resulta entender el profundo simbolismo oculto tras la Semana Santa, en particular, los acontecimientos del Viernes Santo. Es aconsejable leer, entre otros materiales de estudio la obra del «insigne escritor teosófico» don Mario Roso de Luna: «Wagner mitólogo y ocultista», a la vez que escuchar «Los encantos del Viernes Santo» de la magistral obra de Richard Wagner: «El Parsifal» (palabra aguda, por ende con acento en la letra a). ¿Por qué los maestros, incluido el Buda Maitreya presentan el Viernes Santo como la apoteosis, el triunfo? Bien merece leer y releer esos apartados escritos de manera prodigiosa por don Mario Roso de Luna: «Entre ambos conducen a Parsifal hasta el borde de la fuente, mientras Kundry le desata las grebas y le baña los pies, al par que el ermitaño le despoja de las viejas vestiduras negras del dolor y de la lucha, dejándole sólo en la blanca túnica del neófito que es la nueva túnica de la pureza, expurgado ya todo viejo fermento de pecado, que diría San Pablo. Kundry, luego, unge los pies del elegido, vertiendo sobre ellos el contenido de un pomito de oro que ocultaba en su seno. Cual nueva Magdalena, le seca con sus propios cabellos, a tiempo que Gurnemanz le unge también la cabeza como a futuro rey, bautizándole como a Redentor del Grial, y como a sapiente por la Compasión… El inefable idilio comúnmente llamado Los encantos del Viernes Santo, resuena entonces triunfal en el espacio, saludando gozoso al Redentor, en medio de la dicha augusta del monte y la floresta, donde todo sonríe al aproximarse el momento supremo de la Liberación… Las campanas del Grial vuelven a sonar como antaño llamando a la santa ceremonia. Gurnemanz reviste con su guardada almilla y manto de caballero al nuevo rey, y con él emprende la subida hacia el castillo, cuyos esplendores, gracias a la sagrada lanza, no tardarán en retornar”.
“El ámbito de la gran sala del Grial se llena de caballeros y de escuderos que, de un lado, conducen la litera de Amfortas y, de otro, el cadáver de Titurel, que viene a recibir la postrera bendición del Grial. El hijo dolorido, buscando sólo el descanso de la muerte, ha causado inconsciente la muerte de su padre al estar privado de la inmortal contemplación del Vaso regenerador. Los caballeros todos exigen a Amfortas que, ¡por última vez!, cumpla su cometido. Amfortas, presintiendo ya cerca de sí las dulces tinieblas de la muerte, resiste a tornar a la vida que, el Grial descubierto,
habrá de darle, y rasga indignado sus vestiduras pidiendo a gritos la muerte en tremendo paroxismo… Todos se apartan de él sobrecogidos al descubrirse, brotando sangre, la funesta herida. Parsifal, que ha llegado, se desprende del grupo, blande la lanza, y tocando con su punta el costado de Amfortas, la cierra milagrosamente al fin. Alza luego triunfalmente la lanza, todos ante ella se prosternan en éxtasis, mientras que Amfortas, extrayendo del arca la sagrada reliquia, hace que el ambiente entero se empape de la gloria del Grial, y Parsifal, elevado desde aquel momento a la dignidad suprema y bendiciendo desde aquel momento y por siempre con Él a la santa Asamblea restaurada… Titurel, vuelto un momento a la vida, se incorpora en el féretro al par que, desde la cúpula la nivea paloma, se cierne sobre la cabeza del nuevo rey, ¡del Rey sapiente por la Compasión!…, mientras que estallan más vigorosos que nunca los cantos sagrados, y Kundry, la Mujer-Símbolo, cae exánime también redimida al suelo, en medio del universal homenaje que cielos y tierra rinden gloriosos al Héroe que ha vencido a las Potestades del Mal, logrando la Liberación mediante el Esfuerzo y el Sacrificio…”
La Última Cena
Viernes Santo no puede entenderse sin haber estudiado previamente el Jueves Santo y los últimos acontecimientos del día, entre ellos, la Última Cena. Algunos estudiosos de Semana Santa, quieren mezclar la Última Cena, con la Cena en Betania; cuando ambas, esotéricamente son distintas. Es con ocasión de la cena en Betania, que María Magdalena unge al Señor. En la versión bíblica denominada Nácar Colunga, se lee lo siguiente: “Hallándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, se llegó a Él una mujer con un frasco de alabastro lleno de costoso ungüento y lo derramó sobre su cabeza mientras estaba recostado a la mesa. Al verlo se enojaron los discípulos y dijeron: ¿A qué este derroche? Podría haberse vendido a gran precio y darlo a los pobres. Dándose Jesús cuenta de esto, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? Obra buena es la que conmigo ha hecho. Porque pobres, en todo tiempo los tendréis con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis. Derramando este ungüento sobre mi cuerpo, me ha ungido para mi sepultura”. (Mt 26:6-11) Muy significativo resulta el nombre del huésped de la cena: Simón, cuyo nombre nos recuerda a la semilla, la simiente, el ens seminis, la energía creadora y que este hombre, sea un leproso, es decir, que aún tiene el Ego, bien vivo.
El Presidente fundador de las instituciones gnósticas, explica en su obra “Los Misterios mayores”, que la unción en Betania, prepara el cuerpo para la muerte y para la Resurrección del iniciado. “la cena de Betania corresponde a este acontecimiento del arcano 13. Después de embalsamado el cuerpo para la muerte, está sometido a una evolución especial para la tumba, la cual se desarrolla dentro de los números 30 y 35 que sumados dan el arcano 11: «El león domado»; hay que domar a la Naturaleza y vencerla. Cuando el cuerpo está listo para el sepulcro, vienen los procesos de muerte y resurrección; Los ángeles de la muerte no rompen en este caso el cordón plateado, así muere pero no muere. El cerebro físico del iniciado es sometido a una transformación especial, haciéndose más sutil, delicado y radiante».
Explica además el Verbo de Dios que: “Los misterios de la muerte son grandiosos; Jesús conoció a la adorable diosa de la muerte después de haber subido del Jordán, en la soledad del desierto. La diosa madre muerte es conocida entre los aztecas con el nombre de Mictecacihuatl; Ella es el jefe supremo de los ángeles de la muerte. Ella es la única que nos liberta del dolor y de la amargura.
Ella nos saca de este valle de lágrimas, millones de veces, siempre llena de inmenso amor maternal, llena de caridad, adorable y buena. Las tres claves del dolor son: la Luna, la mujer fornicaria y las aguas turbias, todo eso es del reino horrible de santa María (que no debe confundirse nunca con la Virgen María, ni con María Magdalena), el abismo. La bendita diosa de la muerte es amor y caridad; los aztecas la representan con una diadema de 9 cráneos, 9 es la iniciación. El que realice el arcano 13 se libera totalmente; ella recibe y da, por esa la representaron con cuatro manos”.
En el caso del extraordinario ágape celebrado con motivo de la Pascua Judía, es decir, la Última Cena, el Kalki Avatar, en su obra: “Apuntes secretos de un gurú”, explica que esta ocurrió en casa de José de Arimatea: “La Santa Unción que Cristo practicó en la casa de José de Arimatea, el senador romano, encierra un significado hondo y trascendental, cual es el de la transubstanciación”. En este estudio, realmente, no interesa si la Última Cena ocurrió en día Jueves o en día miércoles o dos días antes de la Pascua. Es lo menos importante. Lo realmente importante es que dichos acontecimientos relacionados con Semana Santa, no son de un remoto pasado, ni ocurrieron en Tierra Santa, sino que tienen actualidad palpitante en el realismo psicofisiológico de cada ser humano que se resuelve a trabajar sobre sí mismo, en su propia conciencia.
En la Última Cena, el Adorable, usa la copa sagrada, el santo Cáliz, que fue entregado por Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Díos Altísimo y genio de la Tierra a Abraham. Dicho relato se halla escondido en el libro de Génesis (Gn 14:17-19). El mismo cáliz sagrado que tiempo después entregó la reina de Sabá a Salomón luego de someterlo a exigentes pruebas (1 R 10:1). Es en ocasión de la Última Cena que Jesús lava los pies a sus discípulos, lo que les permite romper lazos kármicos, recibir el perdón de la bendita Madre y es señal de que se está muriendo en sí mismo. Posteriormente, vendrán las órdenes terribles. Jesús le ordena a Judas: “Lo que has de hacer, hazlo pronto”. (Jn 13:27) y después le dice a Pedro: “no cantará el gallo antes que tres veces me niegues”. (Jn 13:38) Más tarde vendrá el paseo por el huerto de Getsemaní y a continuación, vendrá el llamado a despertar de la conciencia que hace a sus discípulos y el momento terrible en que el Señor se queda a solas con el Padre y exclama esa oración tan sencilla, pero extraordinaria a la vez: “Padre mío si es posible, pasa de mi este cáliz, mas no se haga mi voluntad sino la tuya”. Sigue a continuación el instante en que hace ver a sus discípulos que aún no son capaces de mantenerse despiertos, que aún duermen. Más tarde vendrá el arresto de Jesús y el inicio de la Pasión de Cristo.
La Pasión
Podemos y debemos analizar el acontecimiento de la Pasión del Señor desde la perspectiva semántica, es decir, desde su profundo significado a la luz de la hermenéutica gnóstica: alquimista y cabalista. Semánticamente, no podemos dejar de lado que la palabra pasión significa sufrir o sentir; es decir, corresponde a la esfera sensible. Sin embargo, usualmente, los estudiantes de la divina Gnosis, al hablar, leer o escuchar de las pasiones, las asociamos a las emociones negativas e inferiores: las bajas pasiones. Pero, resulta que también existen las pasiones positivas y aquellas que surgen en el centro de la emoción superior. No hemos de olvidar que conforme a la Psicología Gnóstica y a la Anatomía oculta, existen cinco funciones psicofisiológicas inferiores: intelecto, emoción, motricidad, instinto y sexo; pero también existen las funciones superiores, que se corresponden con el centro emocional superior y el centro intelectual superior. En el caso de la Pasión de Jesús, la Pasión del Cristo íntimo, la del Salvador interior, corresponde a expresiones del centro emocional superior. Una pasión es una emoción intensa. Es un sentimiento vehemente, capaz de dominar la voluntad, conlleva un padecer, un sufrimiento terrible que llega hasta a perturbar la razón, como el amor verdadero, el amor de una madre desgarrada por el hijo gravemente enfermo, por ejemplo. Y no digamos, el amor más grande. El de aquel que da la vida por la humanidad. Es el caso de la Pasión de Cristo. Es claro que, desde la perspectiva histórica, el divino redentor se arriesga a cumplir con las escrituras y representar públicamente un papel, ya escrito y representado muchas veces en los templos de Misterios de todo el mundo. Se atreve a representar en vivo tal papel con todas sus consecuencias. Sin embargo, desde la perspectiva esotérica gnóstica más profunda, no podemos obviar que si bien es cierto, este atrevimiento de los iniciados de esa época fue el que produjo que no se olvidara y quedara grabado hondamente en la memoria colectiva de la humanidad; más importante es que nos resolvamos a vivir el Drama cósmico en nosotros mismos.
Los hechos del día
En el Evangelio se lee que: “Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También este estaba con Jesús el nazareno. Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre. Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo. Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente. (Mt 26:69-75)
En su obra “Las Tres Montañas”, Samael Aun Weor, explica la negación de Pedro: “Cuando el Hierofante «Patar» o Pedro se olvidó de sí mismo, negó al Cristo Intimo tres veces. Pedro, Petra o Piedra, era el propio hierofante o el intérprete en fenicio, y de aquí la famosa frase evangélica: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» (nuestro templo interior). Más adelante explica lo siguiente: “Incuestionablemente, «derramar el Vaso de Hermes», prostituir la Piedra de la Verdad, equivale a negar al Cristo”. Entra en escena el gallo, que canta tres veces inmediatamente Pedro niega por tercera vez al Señor. El gallo o gaio nos recuerda el santo IAO y resulta profundamente significativo. Con su canto antes del amanecer, nos llama al despertar. El gallo es el ave consagrada a Mercurio, el dios Mercurio y por ende al mercurio de la filosofía secreta; lo que nos lleva a reconocerle como símbolo de la vitalidad, fortaleza, poder, potencia sexual, que en su aspecto positivo se expresa en los gallos de pelea, siempre castos y poderosos. En su aspecto negativo, se corresponde con el gallo fornicario, que derrocha su energía creadora en todo el gallinero, como ocurre con muchos hombres fornicarios que solo saben acostarse con las mujeres y mancharlas rápidamente porque no saben conservar su energía creadora. Es el símbolo del Abraxas o Nus, la voluptuosidad sexual trascendente.
Aparecen entonces los enemigos del Señor, que en su aspecto externo se corresponden con los espiritualistas de la época en la que vive el iniciado. En su aspecto íntimo se corresponden con los elementos indeseables de conducta, el Ego, que se atreve a llevar a juicio al Redentor.
El juicio del Señor
En su obra “Las Tres Montañas”, Samael Aun Weor, transcribe pasajes del Evangelio relativos al juicio del Señor y los va comentando a continuación: «Y trajeron a Jesús al sumo sacerdote: Caifás (el demonio de la mala voluntad) y se juntaron a él todos los príncipes de los sacerdotes (las autoridades oficiales de este mundo) y los ancianos (las personas muy respetables y llenas de experiencia) y los escribas (los intelectuales)».
«Y los príncipes de los sacerdotes y todo el Concilio buscaban testimonio contra Jesús (el interno salvador), para entregarlo a la muerte, mas no lo hallaban. Porque muchos decían falso testimonio contra él, mas sus testimonios no concertaban. Entonces, levantándose unos, dieron falso testimonio él, diciendo: «Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo que es hecho de mano (refiriéndose al cuerpo animal) y en tres días edificaré otro hecho sin mano» (el cuerpo espiritual, el to soma heliakón).
«Más ni aun así se concertaba el testimonio de ellos. Entonces, el sumo Sacerdote (con su mala voluntad), levantándose en medio preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes algo? ¿Qué atestiguan estos contra ti? Mas él callaba y nada respondía:» (El silencio es la elocuencia de la sabiduría). El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dice: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo de Dios?» (El segundo Logos).
«Y Jesús le dijo: Yo Soy (Él Es), y veréis al Hijo del Hombre (a todo verdadero cristificado u osirificado) sentado a la diestra de la potencia de Dios (el primer Logos), y viniendo en las nubes del Cielo. Entonces, el sumo sacerdote (el demonio de la mala voluntad) rasgó sus vestiduras y dijo: ¿Qué más tenemos necesidad de testigos?
«Oído habéis la blasfemia: ¿Qué os parece? Y ellos todos lo condenaron a ser culpado de muerte. Y algunos comenzaron a escupir en él, y cubrir su rostro, y darle bofetadas, y decirle: profetiza. Y los servidores le herían de bofetadas. Y luego por la mañana, habiendo tenido consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilatos. Y Pilatos (el demonio de la mente) le preguntó: ¿Eres tú el rey de los judíos? Y respondiendo él, le dijo: tú lo has dicho».
«Y los príncipes de los sacerdotes (las autoridades de este mundo) le acusaban mucho. Y le preguntó otra vez Pilatos, diciendo: ¿No respondes algo? Mira de cuantas cosas te acusan». (Al Cristo interno lo acusan todas las gentes, hasta aquellos que se dicen sus seguidores).
«Mas Jesús (el Cristo íntimo), ni aún con eso respondió. (Repito: el silencio es la elocuencia de la sabiduría). Pilatos (el demonio de la mente) se maravillaba». «Empero, en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen. Y había uno que se llamaba Barrabás (el demonio de la perversidad que cada cual lleva dentro), preso con sus compañeros de motín que habían hecho muerte en una revuelta». (Porque el Ego es siempre homicida y malvado).
«Y viniendo la multitud, comenzó a pedir hiciese como siempre les había hecho. Y Pilatos les respondió diciendo: ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos? Porque conocía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes (las autoridades de todo tipo). Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron a la multitud, que les soltase antes a Barrabás». (Las autoridades de todo tipo defienden al Ego. Ellas dicen: primero yo, segundo yo, tercero yo).
«Y respondiendo Pilatos, les dice otra vez: ¿Qué pues queréis que haga del que llamáis rey de los judíos? Y ellos volvieron a dar voces: ¡Crucifícale! (¡Crucifixia! ¡Crucifixia! ¡Crucifixia!)».
En el juicio del Señor, hay también una representación simbólica de las pruebas a las que es sometido el aspirante que quiere alcanzar la iniciación. Explica el maestro en “Matrimonio perfecto de kínder”, lo siguiente: “Otra prueba también muy difícil de pasar es la llamada «Prueba de Justicia», pues en ella le toca vivir como Cristo ante Pilatos y ante Caifás: el discípulo se verá acusado por sus mismos amigos más queridos y apreciados ante los jueces del tribunal de Justicia, y si protesta es porque todavía le falta prepararse”.
Jesús ante Herodes
En el Evangelio de Lucas, capítulo 23, se lee «Entonces Pilato, oyendo decir, Galilea, preguntó si el hombre era galileo. Y al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que en aquellos días también estaba en Jerusalén. Herodes, viendo a Jesús, se alegró mucho, porque hacía tiempo que deseaba verle; porque había oído muchas cosas acerca de él, y esperaba verle hacer alguna señal. Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió. Y estaban los principales sacerdotes y los escribas acusándole con gran vehemencia. Entonces Herodes con sus soldados le menospreció y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida; y volvió a enviarle a Pilato. Y se hicieron amigos Pilato y Herodes aquel día; porque antes estaban enemistados entre sí».
Respecto de estos pasajes del Drama Cósmico explica el Verbo de Dios que “cuando el oficiante católico va desde el lado de la epístola al lado del evangelio, para unos es la ida de Cristo de Herodes a Pilatos, y para otros es el paso de los gentiles a los judíos. Pero en realidad es el paso de un mundo a otro, después de la desencarnación”. Acerca de Herodes, el tetrarca que ebrio de lujuria aceptó la petición de la despechada Salomé de que le entregara en bandeja la cabeza del Bautista; Samael Aun Weor, explica en “El Misterio del Aureo Florecer”, lo siguiente: “Y que ningún varón presuma de perfecto porque en cada uno se oculta un Herodes. Matar es evidentemente el acto más destructivo y de mayor corrupción que se conoce en el planeta Tierra. Escrito está en el libro de todos los misterios que no solo se mata con puñales, armas de fuego, horca o veneno, son muchos los que matan con una mirada de desprecio, con una sonrisa irónica o con una carcajada; con una carta o con la ingratitud y la calumnia. En verdad os digo que el mundo está lleno de uxoricidas, matricidas, parricidas, fratricidas, etc., etc., etc. Es necesario amar mucho y copular sabiamente con la adorada si es que en verdad queremos reducir a polvareda cósmica el diablo homicida, mediante la lanza omnipotente de Eros”.
En la conferencia titulada Rigor esotérico de la Semana Santa, Samael Aun Weor, explica que: “Hermanos: recuerden que multitudes de personas, multitudes de gentes, piden la crucifixión del Señor, todas esas multitudes que gritan “¡Crucifixia! ¡Crucifixia!”, no son las de hace 1977, ¡no! Esas gentes que piden la crucifixión del Cristo, están dentro de nosotros mismos, repito, aquí y ahora, son los agregados psíquicos inhumanos que en nuestro interior cargamos; son todos esos elementos psíquicos indeseables que llevamos dentro (los demonios rojos de Seth), viva personificación de todos nuestros defectos de tipo psicológico. Son ellos los que gritan: “¡Crucifixia! ¡Crucifixia! ¡Crucifixia!” Y el Señor es entregado a la muerte. ¿Quiénes le azotan? No son acaso las “multitudes” que llevamos en nuestro interior ¿Quiénes le escupen? ¿No son todos esos agregados psíquicos que personifican nuestros defectos? ¿Quiénes ponen sobre Él la corona de espinas? ¿No son acaso todos esos engendros del Infierno que nosotros hemos creado?”.
Los tres traidores
En las tradiciones de los masones, se habla de los tres traidores que asesinaron a Hiram Abif, el arquitecto del templo de Salomón. Esos tres traidores intervienen también en el Drama Cósmico. Ellos están representados por Judas, Pilatos y Caifás. En su obra El Parsifal develado, Samael Aun Weor, explica al respecto: “Es ostensible que el primer alevoso es ciertamente el asqueante demonio del deseo. Es incuestionable que el segundo infiel es el demonio horripilante de la mente. Resulta patético, claro y definido el tercer traidor, el vil demonio de la mala voluntad. Judas es el primero, aquél que vende al Cristo secreto por treinta monedas de plata. Pilatos es el segundo; siempre se lava las manos y se declara inocente, nunca se reconoce culpable. Caifás es el tercero; jamás hace la voluntad del Padre; aborreció al Señor y todavía le sigue aborreciendo”. Esos tres traidores reciben diferentes nombres. Entre los masones, los tres traidores de Hiram Abif reciben a veces los nombres de Sebal, Hortelut y Stokin y a veces, los nombres de Apopi, Hai y Neft. Son las tres furias, las tres gorgonas de la mitología griega.
En la conferencia: Rigor esotérico de la Semana Santa, afirma también: “Los tres traidores que crucifican al Cristo, que lo llevan a la muerte, están dentro de nosotros mismos. Los masones los conocen, los gnósticos también los conocemos: Judas, Pilatos y Caifás. Judas es el demonio del deseo que nos atormenta. Pilatos, es el demonio de la mente, que para todo tiene disculpas y Caifás, es el demonio de la mala voluntad, quien prostituye el altar. Estos son los tres traidores que entregan al Cristo por treinta monedas de plata. Las treinta monedas representan todos los vicios y pasiones de la humanidad. Cambian al Cristo por las botellas en la cantina, cambian al Cristo por el prostíbulo o por el “lecho de Procusto”, cambian al Cristo por el dinero, por las riquezas, por la vida sensual, lo venden por treinta monedas de plata”.
Juan y Pedro
En el “Mensaje supremo de Navidad 1967-1968”, Samael Aun Weor explica el profundo significado esotérico de Juan y de Pedro. “JUAN, I. E. O. U. AN. El verbo mismo, recuesta su cabeza en el corazón del gran kabir Jesús como diciendo: “el amor se alimenta con amor”. La crucifixión del hierofante Pedro está indicándonos el trabajo con la piedra bruta. Fue necesario que Patar muriera crucificado con la cabeza hacia abajo y los pies hacia arriba, para indicarnos el descenso a la novena esfera, al noveno círculo del infierno dantesco. Juan el Verbo vela acurrucado en el fondo del arca aguardando el instante de ser realizado.
Nadie puede trabajar en el camino de Juan sin haber antes andado por el camino de Pedro. La clave fundamental del camino de Pedro es el maithuna. En el camino de Juan el acto sexual está absolutamente prohibido. Entre el camino de Pedro y el camino de Juan existe un abismo. Es indispensable establecer un puente sobre el precipicio para unir los dos caminos. Es urgente colgar, ahorcar a Judas en el puente. Judas es el yo pluralizado, el mí mismo, que traiciona al Cristo íntimo de momento en momento. Dante en su Divina Comedia coloca a Judas dentro de la boca de Lucifer, agitando fuera tan sólo las piernas. Judas, la legión lunar de yoes-diablos que todo animal intelectual lleva dentro de sí mismo, está compuesto por las granulaciones del fuego luciferico o fohat negativo”.
Cada uno de los apóstoles de Jesús, tiene una responsabilidad, un trabajo específico, un papel en el Drama Cósmico. En la develación a la Pists Sophia, Samael Aun Weor, devela el trabajo que en cada uno de nosotros, realiza los apóstoles. Cada uno de los apóstoles, se encuentra dentro de nosotros mismos. Son partes autónomas de nuestro propio Ser. Pedro es el hierofante de los misterios sexuales, es esa parte auto-consciente de nuestro Ser interior profundo relacionada con los misterios del sexo, Pedro, muriendo crucificado con la cruz invertida y la cabeza hacia abajo, nos está indicando la necesidad de bajar a la Novena esfera, el sexo, para trabajar con el fuego y el agua. Las tres letras radicales de Pedro Patar son las siguientes: «P-T-R». Pedro tiene poder para abrir o cerrar las puertas de los cielos en nosotros y dentro de nosotros. Pedro tiene las llaves del Reino. En el sexo está el poder secreto que abre o cierra las puertas del Edén. La energía sexual, correctamente orientada, abre las puertas del Paraíso. La energía creadora, equivocadamente orientada, cierra las puertas del Paraíso. El azufre y el mercurio son las dos llaves del Reino. Estas dos llaves, la uno de oro, la otra de plata, en manos de Pedro, hacen Cruz
El Viacrucis
Después del juciio, el Señor es condenado a muerte e inicia el Viacrucis. Aparece en escena Simón de Cirene, el Cireneo, de gran significado esotérico. Ya hemos analizado que el nombre Simón, se asocia a la semilla, la energía creadora, fundamental para realizar el trabajo final de la Auto realización íntima del Ser, en el Viacrucis. Sobrevienen acontecimientos extraordinarios, como el paño sagrado de la Verónica, en el cual queda grabado el rostro del Maestro y que se corresponde simbólicamente con la cristificación del alma humana o cuerpo de la voluntad consciente. El Señor de perfección, es despojado de sus vestiduras y se le coloca el manto púrpura (generalmente de color rojo), en señal evidente que ha llegado a la tierra del color rojo, el final de la Gran obra. Al final del Viacrucis, el desenlace esperado.
La crucifixión
Hay que entender el oculto significado de la crucifixión del Señor. En el Matrimonio Perfecto, el maestro explica lo siguiente: “Necesitamos crucificar todos los afectos humanos. Abandonar todo aquello que signifique pasión carnal. Esto es dificilísimo. El pasado grita, clama, llora, suplica… esto es terriblemente doloroso. El superhombre es el resultado de una tremenda Revolución de la conciencia. Aquellos que creen que la evolución mecánica de la Naturaleza nos convierte en maestros, están absolutamente equivocados. El maestro es el resultado de una tremenda Revolución de la conciencia”. Más adelante explica: “En el sentimiento existen afectos que deben ser crucificados, emociones que deben ser cuidadosamente estudiadas y en general todo un mecanismo de acciones y reacciones que fácilmente se confunden con las actividades de la mente”.
Explica además el maestro que: “Cada uno de sus vehículos internos debe ser crucificado y estigmatizado. Los estigmas se le van dando al hombre según sus merecimientos. Cada estigma tiene sus pruebas esotéricas. Los primeros estigmas que se reciben son los de las manos, y las pruebas para recibirlos son muy dolorosas”. En forma similar, en su obra “Los misterios mayores”, explica que: “La mente es el animal más rebelde que tenemos dentro, y tenemos que crucificar esa mente en el altar del sacrificio. La mente es la guarida del deseo y de la maldad”.
En la conferencia titulada Rigor esotérico de la Semana Santa, Samael Aun Weor, explica que: “El Señor es elevado al Calvario y sobre las cumbres majestuosas del Calvario dirá: “El que en mí cree nunca estará en tinieblas. Mas, tendrá la lumbre de la vida. Yo soy el pan de vida, Yo soy el pan vivo; el que come mi carne y bebe mi sangre, tendrá la vida eterna y Yo le resucitaré en un día postrero. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí mora y yo en él”. El Señor no guarda rencores para nadie… “¡Padre mío, en tus manos encomiendo mi Espíritu!” Pronunciada esta gran palabra, no se escucharán sino rayos y truenos en medio de grandes “cataclismos interiores”. Cumplida esta labor del espíritu del fuego, será depositado el Cristo (o el “Chrestos”, el Christus, Visnú, el que penetra) en su sepulcro místico”.
En lo alto de la cruz se inscribe su causa: INRI, que no solo tiene un significado profano; sino que tiene un oculto simbolismo. Ignis Natura Renovatur Integram (El fuego renueva incesantemente a la Naturaleza). In Necis Renascor Integer (En la muerte renacer intacto y puro). En la conferencia titulada Rigor esotérico de la Semana Santa, Samael Aun Weor, explica que: “Así, quienes quieran llegar a ser magos en el sentido trascendental de la palabra, tienen que aprender a relacionarse consigo mismos, con cada una de las doce partes del Ser y esto solo es posible, quemando con el INRI los agregados psíquicos que en nuestro interior cargamos. En tanto el Ego exista en nosotros, las correctas relaciones con todas y cada una de las partes de nuestro Ser, resultará imposible. Pero si nosotros incineramos el Ego, entonces sí podremos establecer correcta relaciones consigo mismo y con cada uno de los doce que en nuestro interior existen”.
En su obra “Los Misterios mayores”, Samael Aun Weor, explica lo siguiente: “A Cristo lo crucificaron entre dos ladrones. Casi todas las organizaciones explotan al Cristo. Unas lo explotan con buenas intenciones y otras lo explotan con malas intenciones, esos son el buen y mal ladrón”. Explica además el maestro que “Hay multitud de órdenes, logias, escuelas y centros espiritualistas, unos siguen al buen ladrón y otros al mal ladrón. Hay también multitud de religiones que se han enriquecido con la sangre del Cristo”. Multitud de organizaciones religiosas viven del Cristo. Explotan la sangre del mártir del Calvario. Todas esas gentes explotan al Cristo. Unos siguen al buen ladrón y otros al mal ladrón”.
En el Catecismo gnóstico se explica que: “La cruz para los gnósticos no es en modo alguno un símbolo convencional sino la representación de una Ley invariable, la cual cubre toda la gama, todos los hechos de la Naturaleza, sin excepción alguna. El que conozca los fundamentos de la química sabe que la reacción de loa elementos solamente se sucede al cruzarlos unos con otros, por ejemplo: la formula química del agua H2-0, es sencillamente el cruzamiento de dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno de tal suerte que el agua, precioso fluido indispensable a la vida orgánica, es el resultado de la cruz. El poder para producir agua, está en la cruz del hidrógeno y el oxígeno”.
“La armonía en la marcha de un sistema de mundos, depende del punto magnético crucial, donde las dos fuerzas centrífuga y centrípeta se hallan equilibradas. De tal suerte que el poder que sostiene los mundos, está en la cruz magnética de los espacios. Una célula masculina llamada zoospermo, se cruza con una célula femenina llamado óvulo y de esta cruz resulta el ente humano. De tal suerte que el hombre es el resultado de la cruz del zoospermo masculino y el óvulo femenino”.
“Nada puede venir a la existencia sin el poder de la cruz. Un sincero e ideal apretón de manos, cruza y armoniza el afecto mutuo de dos personas. Así que la cruz en el estrechón de manos, hace vivo el afecto entre dos almas. Por la calle marcha un joven apuesto y se encuentra con una preciosa damita, se cruzan sus miradas y de esta cruz prodigiosa, sutil e impalpable, pero real en su poder mágico, nace un afecto, nace un amor que organizará un hogar y producirá efectos asombrosos, como son la multiplicación de la especie, la grandeza de una patria y quizás la aparición de un genio que haga aumentar el progreso de la ciencia, o de la filosofía para mejorar al mundo. De tal suerte que la cruz magnética de las miradas, muestra y demuestra que el poder está en la cruz. Una semilla es introducida en la tierra y al cruzar su poder con los elementos químicos que constituyen la estructura del planeta, se producen árboles, flores, semillas y frutos que aumentan multiplicando la especie ad infinitum; de tal suerte que el poder está en la cruz”.
“Sin la cruz, no existe nada nuevo, ni se podría transformar lo antiguo, de tal suerte que los Gnósticos, sabios por excelencia, saben exactamente el valor de la cruz y le rinden culto, no fundamentados en ninguna creencia, sino en un saber absoluto e inmediato; los gnósticos son místicos de la verdad y deseosos de saber todas las cosas, dejando al margen como cosa inútil, toda creencia, pues ésta hace al hombre estulto, estúpido e inconsciente; y de la estupidez y de la inconsciencia, se valen los audaces para gobernar y dirigir a las inocentes muchedumbres, que cual corderos siguen a Jefes tan estúpidos e inconscientes, como ellos mismos”.
“La cruz es la razón de ser de todos los hechos de la Naturaleza, y en esta ley no existen excepciones. Cuando alguien expone una idea acerca de algún aspecto filosófico, social o científico, esta Idea se cruza con las que poseen los que escuchan y así se producen nuevas reacciones, tanto sea para hallar la verdad que el conferenciante exponga, o bien para rechazar sus pretensiones de sabio; si sus conocimientos no están bien fundamentados. De tal suerte que en el cruzamiento de las ideas, se prueban las inteligencias y se descubren las verdades, eliminando lo erróneo. La mirada se cruza con algún ser u objeto, y en este cruce se obtiene experiencia acerca de los seres y de las cosas”.
“Las sustancias proteicas de los alimentos que ingerimos, al ser cruzadas con nuestra vida fisiológica celular producen cruciales reacciones para renovar la vida de la célula gastada y crear otra nueva; Si la sustancia no conviene a nuestro organismo, la cruz bioquímica de la sustancia, con las secreciones de los órganos Internos específicos, producen reacción para ser eliminados oportunamente del organismo”.
“La cruz encierra el misterio de todos los poderes imaginables, ya sean éstos físicos, intelectuales o morales. No hay ninguna persona que filosófica, científica y racionalmente, pueda hallar algún hecho que no dependa del poder de la cruz. Así, una vez más, podemos afirmar enfáticamente que el poder está en la cruz y que la cruz natural y científica de los Gnósticos, nada tiene que ver con creencias, ni con instrumentos de tortura de ninguna naturaleza”.
“La cruz de los Gnósticos es el poder del Universo construyendo átomos, moléculas, células, órganos, organismos, mundos y sistemas de mundos. Como en el aspecto intelectual, es la cruz de las ideas, la que produce nuevos estados de conciencia; en el aspecto moral o sensitivo, es la cruz el poder que causa todas las sensaciones maravillosas que ennoblecen y dignifican el alma; al cruzarse las melodías musicales, con la capacidad auditiva del ser psicofísico de las que escuchan, se produce una bella eclosión en la sensibilidad del alma y así la armonía interior resulta de esa preciosa cruz de los sonidos; al cruzarse la vista, con una belleza natural, como una flor, o una bella mujer, aparecen en el alma sentimientos de divina inspiración, que hacen descubrir a la conciencia los íntimos resortes de la perfección, que se encuentran en la armonía de las formas; al cruzarse el pensar con el sentir, el ser humano se encuentra no solamente en perfecta armonía, sino con suficiente capacidad para acometer con éxito la labor en la cual está empeñado”.
«Hay que aprender a pensar como el filósofo y a sentir como el artista», pues reuniendo en preciosa amalgama crucial el elevado pensamiento del filósofo, la sensibilidad divina del artista, surge el encantamiento mágico del alma del verdadero Superhombre. Esta cruz del pensar y del sentir, en perfecta concordancia y armonía, es lo que permite desarrollar el lado místico y espiritual de la existencia. ¡Bendita y divina cruz, en tu preciosa estructura se hallan ocultos todos los misterios de la Naturaleza y de la Vida!”
En el libro: “Las siete palabras”, El avatar de la Era de Acuario, explica que: “las siete palabras terribles del Calvario, que le dan poder al maestro sobre los siete grandes planos cósmicos. Estas siete palabras están escritas con caracteres de fuego en las siete columnas del templo terriblemente divino de la sabiduría. Las siete palabras corresponden a los siete grados del poder del fuego, y a las siete lenguas de fuego ardiente del Dragón de la sabiduría. Las siete palabras hacen entonces al iniciado omnipotente y poderoso”. Una de esas terribles palabras: “Helí Lamá Sabaktani”, es frase del idioma ritual maya que utilizó Jesús en su paso por Tierra Santa. Significa: “Ahora hundirme en la prealba de tu presencia”; palabras que sintetizan el paso trascendental de la vida a la muerte.
En los estudios gnósticos se aprende que hay varias clases de muerte. La primera es la muerte de cuerpo físico, la defunción, el fallecimiento o la desencarnación del alma, de la Esencia maravillosa. Otra es la muerte segunda, el “lloro y el crujir de dientes”, en los mundos infiernos destinada para los decididamente perdidos y para aquellos que de acuerdo con las leyes de número, medida y peso o ley del Karma, han sido juzgados y sentenciados al abismo. Pero hay, un tipo de muerte especial, es la muerte para la resurrección. Al respecto, el Buda Maitreya, explica en su obra: “Magnus Opus”, lo siguiente: “Hay otra muerte. Esta tercera clase de muerte, es para los nirmanakayas, que ya recibieron el elixir de larga vida. En este caso, los ángeles de la muerte no rompen el cordón plateado”. Explica además el Avatara que eso es lo que hizo Jesús para lograr la Resurrección.
“Al tercer día Jesús vino en cuerpo astral ante el santo sepulcro. Entonces, invocó a su cuerpo, el cual yacía entre el sepulcro. Lo acompañaron las santas mujeres, los ángeles de la muerte, los señores del movimiento, los señores de la vida, etc. Y ese cuerpo fue tratado por las santas mujeres con drogas y esencias aromáticas. Ellas vinieron en cuerpo astral. Obedeciendo órdenes supremas, el cuerpo se sumergió dentro del plano astral. ¡La tumba quedó vacía!… Después de todo esto, el cuerpo penetró dentro del maestro, por la corona (de su cerebro astral) o sea por la glándula pineal. ¡Y así fue como el maestro quedó dentro de su cuerpo! Después se apareció a los discípulos de Emaús. Les comprobó su resurrección cenando con ellos. Se apareció también a los once, y Tomás el incrédulo, ¡pudo introducir su dedo por entre las heridas del Señor! Hoy en día, el maestro vive en el país secreto, en el Shambala oriental. Ese país está en estado de jinas. Allí vive el maestro con su cuerpo físico resucitado”.
En su obra: “Misterios Mayores”, explica el maestro Samael que uno de los que intervino en el prodigio de la Resurrección de Jesús, fue Ehecatl, dios del viento, entre los aztecas: “Ehecatl dios del viento entre los aztecas, intervino en la resurrección del Cristo Jesús; el día tres entró en la tumba de Jesús y clamó con gran voz: Jesús levántate de entre tu tumba, con tu cuerpo. Ehecatl indujo en el cuerpo de Jesús la actividad y el movimiento. Ehecatl es un ángel precioso, y espíritu del movimiento: los señores del movimiento regulan todas las actividades del movimiento cósmico.
La cuaresma
Después de la Resurrección, el Señor pasa 40 días simbólicos entre sus discípulos, antes de su Ascensión. En su obra “Las siete palabras”, el Kalki Avatar, comenta que: “Se dice que después de la Resurrección, Cristo tuvo que descender a los infiernos para sacar de allí a las almas de nuestros primeros padres: Abraham, Jacob, etc. Esto es un símbolo viviente de lo que tiene que vivir el iniciado después de su resurrección”. El descenso final a los infiernos conlleva un trabajo supremo contra el Yo, contra el sí mismo, contra el Ego. Al respecto, el maestro explica: “Allí nos encontramos con los antiguos colegas del mal, y ellos entonces se burlan de nosotros y nos atacan incesantemente. Allí tenemos que vivir, o mejor dijera, revivir, todas aquellas escenas tenebrosas del pasado, y así cortamos las raíces que unen el árbol de nuestra vida a los abismos del mal”.
Explica además el maestro que la auténtica Cuaresma, no debe celebrarse antes de la crucifixión, es decir, después de Carnaval y desde el Miércoles de Ceniza, sino después de la crucifixión. Sigue explicando el maestro el trabajo del iniciado durante la santa cuaresma: “Durante esta santa cuaresma, el Iniciado no siendo un demonio, está rodeado de demonios. Por ello es que cuando María Magdalena, después de exclamar: «¡rabboni, rabboni!», quiso tocar al maestro, dísele Cristo: «No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; más ve a mis hermanos, y diles: subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios» (Vers. 17, Cáp. XX, San Juan). Así pues, Cristo le dijo a María Magdalena: «No me toques», porque el cuerpo astral del maestro estaba rodeado de demonios”. También durante la Cuaresma, es decir, después del equinoccio de primavera y a partir de Jueves Santo, se recomienda los ayunos y semi ayunos con fines espirituales y la abstinencia sexual. Esto se debe también a que las fuerzas de Enoch están fuertemente activas en la Naturaleza y se depositan en la carne animal.
Consecuencias de la crucifixión de Jesús
En Los misterios mayores, el maestro explica el triste papel que jugó el pueblo judío y su gravísimo error de crucificar a Jesús. “El pueblo de Israel fue escogido para rodear al maestro y redimir al mundo: así se comprende por qué ese pueblo tuvo tantos profetas y tantos santos. Sobre los muros invictos de Sión resplandeció la gloria de Salomón hijo de David rey de Sión. Sobre los muros de Jerusalén resplandeció la faz de Jehová. Sobre las calzadas de Jerusalén brillaron llenos de luz Isaías, Samuel, Jeremías, Ezequiel y muchos otros; ese fue el pueblo escogido para acompañar al Señor. Desgraciadamente en la hora suprema de la prueba final libertó a Barrabás y crucificó al Cristo, su mesías prometido. Cuando el pueblo tuvo que escoger entre el Cristo y Javhe, crucificó al Cristo y adoró a Javhe, que es el jefe de la logia negra. Javhe es un ángel caído, el genio del mal, un demonio terriblemente perverso.
Así fue como el pueblo de Judá crucificó a su Cristo prometido; así fracasó el pueblo de Israel; así fue como se hundió en el abismo el pueblo que había sido escogido para difundir la sabiduría crística por toda la faz de la Tierra, ahora ese pueblo sigue a Javhe y está totalmente fracasado; Ese es el pueblo que traicionó a su maestro y lo crucificó. Si no hubiera sido crucificado el Señor otra hubiera sido la suerte del mundo occidental, ahora tendríamos sublimes rabies iluminados por todas partes predicando el esoterismo crístico.
El esoterismo crístico, la Cábala secreta judía y la santa alquimia unidos, hubieran iluminado y transformado al mundo totalmente. Los misterios de Levi hubieran resplandecido con la luz del Cristo. La Gnosis hubiera brillado esplendorosamente en todas partes. El mundo, no hubiera caído entonces en el cristianismo muerto… Nos hubiéramos salvado de las horribles tinieblas de la edad negra. Desgraciadamente fracasó el pueblo escogido y toda la humanidad se hundió en el abismo. Tembló la tierra terriblemente y se rasgó el velo del Sanctum Santorum en dos pedazos. Entonces el arca de la alianza quedó visible para todos como única esperanza de salvación; ese arca representa los órganos sexuales dentro de los cuales está el gran arcano, la magia sexual; la clave suprema de la redención.
Cerramos esta entrada con la siguiente frase de Samael Aun Weor: “Inútilmente habrá nacido Cristo en Belén si no nace en nuestro corazón también. Inútilmente habrá sido crucificado, muerto y resucitado al tercer día de entre los muertos, si no es crucificado, muerto y resucitado en cada uno de nosotros.